La iglesia no responde a inversionistas
Por qué la ofrenda no compra autoridad ni control, y tampoco reemplaza el servicio cristiano. Hay frases que no aparecen en la Biblia pero sí en la mente de algunos creyentes. Por ejemplo: “retorno de inversión espiritual”. No suele decirse en voz alta, pero a veces se vive así. Se da, pero con calculadora en mano. Se ofrenda, pero con expectativa de control. Se contribuye, pero con cláusulas de letra chiquita. La idea, en el fondo, es esta: si yo sostengo, yo decido. No es solo un problema administrativo, es un error teológico con consecuencias pastorales serias. Algunos creyentes llegan a ver su ofrenda como capital invertido. De allí nacen actitudes reconocibles: tratar al pastor como empleado personal, exigir peso especial en las decisiones, condicionar el apoyo económico a preferencias propias, medir la vida de la iglesia por la satisfacción individual, presionar para que la alabanza, las misiones o el uso de las instalaciones se ajusten a su gusto. Como si el reino de Dios ope...









